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miércoles, 26 de febrero de 2014

Santa Sofía De Constantinopla

Santa Sofía de Constantinopla


La iglesia de Santa Sofía,es quizás la mas importante de las arquitecturas bizantinas.Santa Sofía de Constantinopla es un edificio de carácter religioso,que combina el modelo arquitectonico romano con el modelo basilical paelocristiano.Se construyó entre el 532 y 537, para sustituir a una iglesia anterior,tratándose de una obra excepcional por sus dimensiones y lujo: era la iglesia palatina de los emperadores.Fue contruída por los destacados arquitectos del momento; Isidoro de Mileto y Artemio de Tralles,quienes se centraron en el interior de ésta.El carácter principal de la arquitectura bizantinza al que pertenece esta imagines,es el estudio científico de la consrucción,heredado de Roma(a la que superaron),en la realización de las cubiertas abovedadas. Santa Sofía ,de planta basilical,se encuentra dividida en su interior por tres naves, siendo la central de doble anchura que las laterales. Su división se realiza a través de columnas y grandes pilares (machones). El ábside central se encuentra flanqueado por una pareja de ábsides secundarios que vuelven a repetirse en los pies de la iglesia.Santa Sofía está basada en la utilización de la cúpula,siendo el eje de toda la construcción. El centro se cubre con una gran cúpula semiesférica construida con materiales muy ligeros . Se abre en su base una línea de 40 ventanas que consigue hacerla flotar ópticamente sobre el edificio a la vez que lo inunda de luz. . El uso de la cúpula y sus distintos refuerzos crea toda una serie de ritmos curvilíneos que provocan en el ojo un movimiento constante, hasta el centro de la cúpula, a este sistema abovedado, se le une el uso de las pechinas que permiten pasar de un espacio cuadrangular en planta a otro circular en alzado.En Bizancio el empuje de las bóvedas no se contraresta,englosando los muros como en Roma,sino con otras bóvedas de medio cañón,de cuarto de esfera e,incluso,con contrafuertes.En cuanto a las naves laterales se cubren con bóvedas de arista. Su participación en el conjunto del templo es bastante secundaria, quedando aisladas de la gran sala central, con lo cual podemos hablar de un espacio centralizado.En cuanto a la decoración, en su concepción original, todas las paredes se encontraban decoradas con mosaicos con motivos geométricos,pero cuando los  turcos otomanos, que dominaron Constantinopla desde el siglo XV, eliminaron una gran parte de los mosaicos, cegaron ventanas y colocaron cuatro grandes medallones con motivos epigráficos.Todo este sistema arquitectónico se encuentra condicionado por motivos ideológicos en los que se entremezclan cuestiones religiosas y políticas.Con estos condicionantes, deberíamos entender a Santa Sofía como un símbolo político-religioso que pretende impresionar al fiel y convencerle del doble poder que se extiende sobre él.Se abandona definitivamente el sentido clásico, para crear una arquitectura basada en las sensaciones producidas por la luz, el color y el espacio

martes, 17 de diciembre de 2013

Santa Sofía de Constantinopla.

Esta iglesia bizantina es un antemio de Tralles e Isidoro de mileto en época de Justiniano, la cual sustituye la basílica de Constantino.

Los materiales usados fueron piedra y ladrillo para los muros, mármoles de colores para las columnas y el pavimento, planchas de cobre en el interior, etc.
Santa Sofía tiene una organizacíon espacial, es decir, tiene una disposición basilical, con tres naves, las laterales más pequeñas. Pero al mismo tiempo es una planta central organizada por una gran cúpula sostenida por los cuatro gruesos pilares.

Exteriormente tiene las siguientes partes: la cúpula central, ventanas, las medias cúpulas, pechinas, ábside, los pilares y el atrio.

 Desde la Edad de Oro de Bizancio, esta mezquita que en un tiempo fue un templo católico, es uno de los más extraordinarios edificios dentro de la historia de la arquitectura. Desempeñó un papel importantísimo tanto arquitectónica como litúrgicamente en la confesión Ortodoxa Oriental, en el Imperio Bizantino y, más tarde, como mezquita durante el Imperio Otomano.
Esta iglesia es un lugar dedicado tanto a la glorificación de Dios como del Emperador, con una jerarquización del espacio que deja traslucir el rígido protocolo de la corte, reflejo de la influencia oriental en la cultura bizantina.





lunes, 16 de diciembre de 2013

SAN VITAL DE RÁVENA

Iglesia de San Vital, en la ciudad italiana de Rávena. Comenzada a construir en época ostrogoda, es encargada por el obispo Eclesio (522-532) y financiada por un banquero local  llamado Juliano. A la  muerte de Eclesio la construcción continua con el obispo Víctor (538-545). Los mosaicos del presbiterio y del ábside se comenzaron en 546 bajo el mando obispo Maximiano quien consagra la iglesia en 547, ya en el período de dominación bizantina. El arquitecto pudo ser occidental, pero conocedor de la arquitectura que se estaba creando en la corte de Constantinopla.
 
 
A primeros del siglo X se instala al lado de la basílica un convento de monjes benedictinos. Debido a las nuevas necesidades, el atrio existente fue transformado en claustro realizándose un nuevo acceso al noreste para los laicos. En el siglo XIII se añade un campanille sobre la base de la torreta meridional de acceso al gineceo; de esa época data la transformación de la cobertura lígnea de las arcadas en bóvedas de crucería. En el XVI se eleva el pavimento en 80 cm. por problemas de infiltraciones acuíferas renovándose el presbiterio eliminando el ciborio tardoantiguo y la decoración en opus sectile e insertando un coro de madera. Por la mismas fechas se reconstruye el claustro bajo el proyecto de Andrea della Valle (1562) y se realiza el acceso por el portal sur. En 1688 un terremoto destruye el campanile y se reemplaza por el actual en 1696-98.
A partir de mediados del siglo XIX y hasta la primera década del XX, se realizan obras para recuperar el edificio en su forma original eliminándo las estructuras internas añadidas y devolviendo el suelo a su nivel, solucionando el problema de las filtraciones mediante un sistema de drenaje.
 
La planta: planta central, octogonal, que está precedida de un nártex y un atrio, aunque este último hoy día no existe. El nártex se alarga por dos lados del octógono. Tras los dos lados del octógono y el límite del nártex o pórtico se configuran dos espacios triangulares a cuyos lados se apoyan las dos torres escaleras, que servirán para acceder tanto a la parte superior del pórtico como a la tribuna de la parte superior. Las caras exteriores del octógono están partidas por pilastras.
Profundo presbiterio y ábside que le continúa. A ambos lados del ábside se sitúan dos pequeños espacios rectangulares que comunican con dos pequeñas capillas circulares, que, a su vez, rematan en otros espacios rectangulares.
En realidad se trata de un espacio interior único, sabiamente organizado con la ayuda de apoyos, pilares y columnas, entre la sala central octogonal y el deambulatorio. Unos amplios vanos abiertos aseguran la comunicación entre estas dos partes del edificio.
-El alzado: la forma geométrica de la planta condiciona toda la estructura del edificio. El vértice de la cúpula y los correspondientes puntos externos sobre la planta configuran un triángulo equilátero. Esta forma, además de la referencia simbólica a la Trinidad, condiciona todo el plan del alzado. Se trata de algo totalmente nuevo y desconocido en que se conjugan las novedades de Oriente y Occidente.
La cúpula se eleva a gran altura, sobre un tambor octogonal, posibilitado porque el material empleado para su construcción no fue el ladrillo, sino tubos huecos de tejas enchufadas en hileras horizontales, que evitan el excesivo peso. Así se permitía elevar y cubrir grandes espacios sin el problema de los empujes derivados de materiales más pesados.
Bajo el tambor, el cuerpo del edificio se ensancha en otro octógono, salvándose esta distancia, al exterior, por un tejado que arranca del nivel de ventanas del tambor. En el interior, bajo la corona octogonal de la que arranca el tambor, ocho grandes pilares se prolongan hasta el suelo. Estos pilares culminan en unos arcos de medio punto que ocupan los lados del polígono y los entrelazan entre sí. Entre los pilares, dos pisos de tres arcos de medio punto, apoyados en dos columnas con basas escalonadas y cimacio sobre capitel, van girando, cerrando, enmarcando dichos espacios, creando unas exedras que, como anillos, configuran este espacio central.
Entre estos apoyos y el muro se crea otro espacio, que, a su vez, se divide en dos pisos: el inferior o deambulatorio y el superior o tribuna. La cubierta se realiza a base de unas bóvedas de arista en cada lado del octógono. A través de las arcadas, se comunican los dos espacios del interior de la iglesia, siendo uno la continuación del toro, y creando un espacio único.
Uno de los lados del octógono exterior e interior se interrumpe para dar lugar al presbiterio, rectangular que cierra en un ábside. Se accede al presbiterio a través de un gran arco y se cierra con el ábside. El presbiterio está cubierto con una espléndida bóveda. Este ábside está formado por un espacio semicircular, como un gran arco de triunfo inscrito en una bóveda de cuarto de esfera, en el que se abre un triple ventanal. Un muro prolonga este espacio semicircular, en el que también se abre un triple ventanal, separado por dos columnas.

-Los materiales: el ladrillo constituye el elemento básico de la construcción y representa la tradición central de la arquitectura bizantina. Los arcos, las bóvedas y cúpulas se construían exclusivamente de ladrillos; también utilizaban hiladas de mortero. Después eran recubiertos en algunas zonas por mármoles y una rica decoración.
-Los vanos: los muros del octógono se interrumpen para dar cabida a una serie de ventanas que dan una gran luminosidad en el interior del edificio. Existen dos hileras de ventanas, superpuestas, alrededor del gran octógono exterior, correspondiendo seis, tres sobre tres, en cada uno de los lados, excepto en el que están colocados el presbiterio y el ábside.
Cada octógono está dividido en tres franjas verticales formadas entre dos pilastras de escaso resalte y otras dos más gruesas en los ángulos. Una cornisa horizontal, a su vez, marca, divide y diferencia claramente los dos pisos. En cada uno de estos seis espacios del octógono, como en una malla, se sitúa una ventana con arco de medio punto, haciendo que el muro quede aligerado y dé una sensación de gran equilibrio.
Rematando el octógono, se superpone otro de menores dimensiones sobre el que cierra una cúpula. En este segundo cuerpo, que funciona como un tambor, se abren también ocho grandes ventanales, uno en cada lado, que dan una gran ligereza a la cúpula y aumentan el sentido de la verticalidad tanto en el exterior como en el interior de la iglesia.
-Elementos de soporte y descarga: Los constructores del edificio de San Vital conjugaron tan hábilmente todo el sistema de carga y contrarrestos con un sistema tan admirable como pocas veces se ha conseguido en la historia de la arquitectura. La solidez y la ligereza forman una síntesis admirable, y sin duda la herencia oriental está presente.
Los empujes generados por la cúpula son recibidos por el tambor octogonal. Los pilares y columnas del interior, así como el propio muro exterior ayudado por las pilastras, que funcionan como contrafuertes son elementos claves en el sistema. Pero las propias bóvedas de la tribuna, y deambulatorio a la vez que generan empujes, sirven de contrarresto.
Por otra parte, en la zona del ábside, puede también observarse el escalonamiento descendente de los empujes desde la cúpula hasta el suelo, a través de una perfecta articulación a semejanza de la iglesia de Santa Sofía: cúpula-muro del tambor-bóveda de la tribuna-muro del octógono-ábside-capillas absidiales-zonas rectangulares-suelo.


-Desde el exterior: Simplicidad y claridad arquitectónica.; Concatenación armónica del muro y el vano, del vacío y el lleno; ritmo conseguido a base de la repetición de un módulo; equilibrio de lo horizontal y vertical, compensándolo mutuamente los listones verticales de las pilastras y las cornisas del tejado y de entre pisos; perfecta articulación de los volúmenes del conjunto absidal.
-Desde el punto de vista del interior: Máxima sugestión provocada por el giro de las pilastras y columnas, revestimiento de los preciosos mármoles, los delicados trabajos de los capiteles y los riquísimos mosaicos; intención espacial consistente en dilatar el octógono, negar su forma cerrada geométrica, ampliar indefinidamente el espacio; eliminación de toda sensación de peso y de sostén, convirtiéndose en algo sutil y casi inmaterial; ordenación rítmica y a la vez dinámica; predominio de la verticalidad y ascensionalidad, conseguido, tanto por unos esbeltos pilares, como por la cúpula que corona el espacio sobre las ventanas del tambor; el presbiterio no hace sino enriquecer los puntos de vista y convertirse en un elemento de fuga que dinamiza más todo el conjunto; en definitiva, el interior contrasta enormemente con la austeridad del exterior.

sábado, 14 de diciembre de 2013

Arte Bizantino. Santa Sofia

La imagen nos muestra el interior de la Basílica de Santa Sofía de Constantinopla, el edificio más importante  construido en el Imperio Bizantino. Dicha basílica fue mandada construir en el siglo VI por el emperador Justiniano, en pleno apogeo del Imperio.

La basílica de Santa Sofía está diseñada siguiendo una planta centralizada, característica del arte bizantino. Se trata de una planta cuadrada con cruz griega inscrita, en cuyo centro descansa una gran cúpula. Dicha cúpula se sostiene sobre pechinas que conducen el peso de la misma hacia las columnas. A su vez, dos semicúpulas actúan como contrafuertes contrarrestando el peso de la cúpula principal. Desde el exterior se puede apreciar claramente este sistema de semicúpulas y contrafuertes, que además permite crear el efecto de ligereza del conjunto.

La multiplicación de cúpulas es una de las características definitorias del arte bizantino. Prácticamente todos los edificios de este estilo artístico eligen este sistema para su cubierta. No se trata de una invención propia sino de un elemento aprendido del arte romano, del que el bizantino es heredero (no debemos olvidar que el Imperio bizantino es la continuación del Imperio Romano de Oriente), y que logran perfeccionar gracias a la invención de sistemas como las pechinas y las trompas.

El interior de la iglesia es igualmente característico del arte bizantino ya que utiliza para su decoración el mosaico y los mármoles de colores, dos técnicas igualmente aprendidas de Roma y llevadas a su esplendor durante este momento. En los mosaicos interiores predomina el color dorado potenciado por la luz que penetra por la base de la cúpula y que permite crear una atmósfera espiritual muy acorde con la función religiosa del edificio. Este uso del dorado será otro de los elementos característicos del arte bizantino que muestra la riqueza y el momento de esplendor que se vivió durante el siglo VI gracias al dominio de las rutas comerciales procedentes de oriente (seda, especias,...) y del Mediterráneo.

Como conclusión podemos destacar que Santa Sofía de Constantinopla es una de las construcciones más geniales de la Historia del arte. En ella podemos reconocer la tradición clásica romana tanto en los elementos constructivos y decorativos (columnas de orden clásico geometrizado, mosaicos, arcos de medio punto, cúpulas,...) como en el interés por la ingeniería y la matemática (algo que nos recuerda al reto arquitectónico del Panteón de Roma). Esta herencia clásica es especialmente importante dado que en el siglo VI en Europa occidental se había perdido prácticamente la tradición clásica por la llegada de los pueblos germánicos. Por este motivo, sólo persistirá esta complejidad arquitectónica en oriente. En el caso de las cúpulas, tendremos que esperar hasta el Renacimiento para recuperar esta técnica en occidente.

Santa Sofía de Constantinopla


La iglesia de Santa Sofía,es quizás la mas importante de las arquitecturas bizantinas.Santa Sofía de Constantinopla es un edificio de carácter religioso,que combina el modelo arquitectonico romano con el modelo basilical paelocristiano.Se construyó entre el 532 y 537, para sustituir a una iglesia anterior,tratándose de una obra excepcional por sus dimensiones y lujo: era la iglesia palatina de los emperadores.Fue contruída por los destacados arquitectos del momento; Isidoro de Mileto y Artemio de Tralles,quienes se centraron en el interior de ésta.El carácter principal de la arquitectura bizantinza al que pertenece esta imagines,es el estudio científico de la consrucción,heredado de Roma(a la que superaron),en la realización de las cubiertas abovedadas. Santa Sofía ,de planta basilical,se encuentra dividida en su interior por tres naves, siendo la central de doble anchura que las laterales. Su división se realiza a través de columnas y grandes pilares (machones). El ábside central se encuentra flanqueado por una pareja de ábsides secundarios que vuelven a repetirse en los pies de la iglesia.Santa Sofía está basada en lautilización de la cúpula,siendo el eje de toda la construcción. El centro se cubre con una gran cúpula semiesférica construida con materiales muy ligeros . Se encuentra dividida por nervios y abriéndose en su base una línea de 40 ventanas que consigue hacerla flotar ópticamente sobre el edificio a la vez que lo inunda de luz. Sobre pechinas, la planta centralizada y la luz intensa(reflejada, además, por los mosaicos) para crear espacios diáfanos que comuniquen una visión emocional y grandiosa  de la divinidad.El uso de la cúpula y sus distintos refuerzos crea, además, toda una serie de ritmos curvilíneos que provocan en el ojo un movimiento constante, hasta el centro de la cúpulaA este sistema abovedado, se le une el uso de las pechinas que permiten pasar de un espacio cuadrangular en planta a otro circular en alzado.En Bizancio el empuje de las bóvedas no se contraresta,englosando los muros como en Roma,sino con otras bóvedas de medio cañón,de cuarto de esfera e,incluso,con contrafuertes.En cuanto a las naves laterales se cubren con bóvedas de arista. Su participación en el conjunto del templo es bastante secundaria, quedando aisladas de la gran sala central, con lo cual podemos hablar de un espacio centralizado.En cuanto a la decoración, en su concepción original, todas las paredes se encontraban decoradas con mosaicos con motivos geométricos,pero cuando los  turcos otomanos, que dominaron Constantinopla desde el siglo XV, eliminaron una gran parte de los mosaicos, cegaron ventanas y colocaron cuatro grandes medallones con motivos epigráficos.Todo este sistema arquitectónico se encuentra condicionado por motivos ideológicos en los que se entremezclan cuestiones religiosas y políticas.Con estos condicionantes, deberíamos entender a Santa Sofía como un símbolo político-religioso que pretende impresionar al fiel y convencerle del doble poder que se extiende sobre él.Se abandona definitivamente el sentido clásico, para crear una arquitectura basada en las sensaciones producidas por la luz, el color y el espacio

viernes, 22 de noviembre de 2013

Santa Sofía de Constantinopla

La imagen nos muestra el interior de la Basílica de Santa Sofía de Constantinopla, el edificio más importante  construido en el Imperio Bizantino. Dicha basílica fue mandada construir en el siglo VI por el emperador Justiniano, en pleno apogeo del Imperio.

La basílica de Santa Sofía está diseñada siguiendo una planta centralizada, característica del arte bizantino. Se trata de una planta cuadrada con cruz griega inscrita, en cuyo centro descansa una gran cúpula. Dicha cúpula se sostiene sobre pechinas que conducen el peso de la misma hacia las columnas. A su vez, dos semicúpulas actúan como contrafuertes contrarrestando el peso de la cúpula principal. Desde el exterior se puede apreciar claramente este sistema de semicúpulas y contrafuertes, que además permite crear el efecto de ligereza del conjunto.

La multiplicación de cúpulas es una de las características definitorias del arte bizantino. Prácticamente todos los edificios de este estilo artístico eligen este sistema para su cubierta. No se trata de una invención propia sino de un elemento aprendido del arte romano, del que el bizantino es heredero (no debemos olvidar que el Imperio bizantino es la continuación del Imperio Romano de Oriente), y que logran perfeccionar gracias a la invención de sistemas como las pechinas y las trompas.

El interior de la iglesia es igualmente característico del arte bizantino ya que utiliza para su decoración el mosaico y los mármoles de colores, dos técnicas igualmente aprendidas de Roma y llevadas a su esplendor durante este momento. En los mosaicos interiores predomina el color dorado potenciado por la luz que penetra por la base de la cúpula y que permite crear una atmósfera espiritual muy acorde con la función religiosa del edificio. Este uso del dorado será otro de los elementos característicos del arte bizantino que muestra la riqueza y el momento de esplendor que se vivió durante el siglo VI gracias al dominio de las rutas comerciales procedentes de oriente (seda, especias,...) y del Mediterráneo.

Como conclusión podemos destacar que Santa Sofía de Constantinopla es una de las construcciones más geniales de la Historia del arte. En ella podemos reconocer la tradición clásica romana tanto en los elementos constructivos y decorativos (columnas de orden clásico geometrizado, mosaicos, arcos de medio punto, cúpulas,...) como en el interés por la ingeniería y la matemática (algo que nos recuerda al reto arquitectónico del Panteón de Roma). Esta herencia clásica es especialmente importante dado que en el siglo VI en Europa occidental se había perdido prácticamente la tradición clásica por la llegada de los pueblos germánicos. Por este motivo, sólo persistirá esta complejidad arquitectónica en oriente. En el caso de las cúpulas, tendremos que esperar hasta el Renacimiento para recuperar esta técnica en occidente.