Mostrando entradas con la etiqueta 12. Neoclásico. Pintura. Goya. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 12. Neoclásico. Pintura. Goya. Mostrar todas las entradas

lunes, 11 de mayo de 2015

3 de mayo



Descripción: Esta pintura recibe el nombre de El tres de Mayo de 1808, o Los fusilamientos de la Moncloa, cuyo autor es el aragonés Francisco Goya. Actualmente se encuentra en el Museo del Prado.

Aspectos materiales y técnicos: La pintura está realizada sobre un lienzo, la técnica empleada fue el óleo. Sus medidas son 268 x 347 cm.

Análisis formal: Esta composición se divide en dos partes fundamentales; a la izquierda, aparece un grupo de civiles en diferentes posturas e incluso algunos aparecen ya muertos. A la derecha, aparece un grupo de soldados que apuntan con sus fusiles al grupo de civiles que tienen delante. Detrás de los civiles aparece la montaña del Príncipe Pio, al fondo se aprecia una arquitectura perteneciente a Madrid y la noche negra donde se desarrolla la acción cubre el resto de la composición. Goya utiliza en este cuadro una paleta oscura, donde predominan la gama de los negros ya que es el color de la muerte por excelencia. La otra gran familia cromática la forman los ocres, sin olvidar el color blanco de la camisa del hombre con los brazos abiertos que supone un gran contraste con el resto de la obra. 

Comentario: Esta obra fue realizada por Francisco Goya en 1814. No se sabe muy bien con que fin fue realizada, aunque se piensa que para ser ubicada en alguna arquitectura efímera. Aquí no podemos olvidar el peso de la escuela tenebrista, que sin duda debió influir en Goya. Debido a la gran variedad de estilos y tendencias que atravesó el pintor a lo largo de su vida, resulta inútil el tratar de englobar esta obra. El cuadro fue pintado seis años más tarde que los acontecimientos que relata y quizás fue pintado a propósito de una propuesta que hizo Goya al nuevo gobierno, que consistía en hacer una serie de retratos que conmemorasen episodios importantes del levantamiento español en la época de invasión francesa. La ausencia de tradición de la pintura histórica en España, y sobre todo de cuadros que narrasen algún episodio de la historia reciente, supuso una gran innovación en este género, ya que Goya se oppone radicalmente al estilo neoclásico, que algunos han llamado "estilo restauracion". 

Restauraciones y modificaciones: Se encuentra bien conservada y fue barnizada por el pintor Salvador Martínez Cubells. 

martes, 28 de abril de 2015

La Cometa



   Descripción: esta es una pintura llamada La Cometa, cuyo autor es Francisco de Goya. Se conserva en perfecto estado en el Museo del Prado en Madrid.

   Aspectos materiales y técnicos: la obra se realizo en óleo sobre lienzo, una técnica ya más que vista en la época.

 Análisis formal: tiene un tamaño de 269 x 285 cm. los tipos que Goya representa son de gran naturalismo y realidad. El colorido es muy intenso y ayuda a destacar los detalles de los trajes de los personajes. Estos trajes y estos personajes se conocen en la actualidad como goyescos. Además el árbol refleja una sombra perfecta hacia la colinita donde esta el hombre que maneja la cometa y que se sitúa en el centro del cuadro. Atrás aparecen figuras arquitectónicas y un cielo que pese a estar despejado da ciertos síntomas de oscuridad.


   Comentario:Pertenece al periodo Rococó podterior al Barroco. Esta pintura a una serie de cartones que realizó Goya en 1778 para la decoración del comedor de los Príncipes en el Palacio de El Pardo de Madrid. A esta serie pertenecían también los cuadros titulados Jugadores de Naipes y Niños inflando una vejiga.
En esta serie de cartones, como en la de las estaciones, Goya refleja el mundo y las costumbres del pueblo de Madrid. En este caso se trata de un juego muy popular que servía de distracción a los majos de su época, el echar a volar la cometa, que realmente en el cuadro tiene poca importancia. Lo más importante son los tipos que Goya representa con gran naturalismo y realidad.Esta segunda entrega de cartones la efectuó Goya el 26 de enero de 1778. Se sabe que por este cartón titulado "La cometa" pidió el pintor la cantidad de 7.000 reales de vellón, que era la misma cantidad que había obtenido por otros encargos destinados a los tapices de la Real Fábrica de Santa Bárbara. 

   Restauraciones o modificaciones: se conserva perfectamente desde que se pintó.

lunes, 19 de mayo de 2014

3 de Mayo de 1808

Como del propio titulo se deduce, en el cuadro, un óleo sobre lienzo, se representa un hecho histórico. Concretamente los fusilamientos que tuvieron lugar en la madrugada del 3 de mayo de 1808 en la montaña de Príncipe Pío, a las afueras de Madrid. Este acontecimiento tuvo lugar como represalia por parte del ejercito napoleónico por el levantamiento popular que tuvo lugar el día anterior en las calles de Madrid y también reflejó Goya en su obra "El dos de mayo" o "la Carga de los mamelucos".
En esta obra Goya no sólo se muestra como un extraordinario pintor que refleja un hecho histórico del cual fue fue testigo; sino que, lo que resulta más novedoso, el pintor toma parte de manera activa en favor de los perdedores, los ejecutados, mostrando lo inhumano y cruel de la guerra. 
Toda la obra rebosa un dramatismo sin parangón, la luz, los gestos mezclados de heroicidad final frente al terror o al fervor religioso y los colores oscuros. Frente a esa galería de rostros de los condenados, los soldados nos dan la espalda, forman un muro infranqueable mostrándonoslo el pintor como una máquina ejecutora, sin rostro, sin humanidad. 
La figura de la camisa blanca y el pantalón amarillo, parece imitar el gesto de Cristo en la cruz, en una especie de sacrificio redentor, en este caso, en su lucha por la libertad frente a la opresión.

Frente a los pintores anteriores que habían mostrado la guerra desde la óptica del rey vencedor que se nos aparecía como un héroe extraído de las novelas de caballería ("Calos V en la Batalla de Mühlberg") o los que había querido representar la rendición bajo un ambiente de cordialidad y caballerosidad ("La rendición de Breda" de Velázquez); Goya nos muestras unos hechos que nada tienen de heroico o caballeresco. Goya pinta la guerra en su sentido más dramático sin tomar partido por un bando u otro pues la guerra deshumaniza a todos por igual. 

martes, 6 de mayo de 2014

La cometa. Goya.

Esta obra, llamada "La Cometa" es una de las obras más destacadas de Goya, que fue un pintor que evolucionó desde el rococó que impregna sus frescos y cartones para tapices, a autor de una obra personalísima como las "Pinturas negras", pasando por ser pintor de la corte de los reyes Carlos IV y Fernando VII. La Cometa está expuesta en el Museo del Prado, París. Esta obra está pintada en un lienzo con pinturas de oléo. El 26 de enero de 1778 Goya entregaba la segunda serie de cartones para los tapices que iban a decorar el comedor de los Príncipes de Asturias en el Palacio de El Pardo, serie formada por cuatro escenas entre las que destacan la Cometa, y otras como los Jugadores de Naipes. Por esto, el artista pedía 7.000 reales de vellón. Goya representa en sus cartones el mundo de los majos y majas madrileños, captado con tal naturalismo que provoca que el espectador se "introduzca" en la imagen y participe en la escena. Las figuras están colocadas en una estructura piramidal en primer plano, mientras en un segundo plano los majos y la mujer están más difuminados por efecto de la luz y el polvo del lugar. El colorido es muy vivo e intenso, aplicado con pinceladas rápidas y certeras, interesándose por todos los detalles de los trajes de los majos, que han pasado en la actualidad a llamarse "goyescos".El hombre fumando del primer plano y el gesto del embozado, que mira descaradamente el escote de la mujer aprovechando que ella no mira.

lunes, 28 de abril de 2014

Francisco de Goya: El 2 de mayo de 1808.


Esta pintura se trata del 3 de mayo de 1808, cuyo autor es el español Francisco de Goya. Fue pintada en 1814 sobre un lienzo de 268, 5 cm x 347,5 com. Actualmente, esta obra se encuentra expuesta en el Museo del Prado en Madrid.

 Goya es uno de los mayores creadores de todos los tiempos. A prendió el oficio en Zaragoza y en 1770 viajó a Italia, donde estudió a los maestros italianos y adquirió la estética neoclásica. Más tarde, tras su regreso a España, se convirtió en el retratista más renombrado de la corte y Carlos IV, lo nombró pintor de cámara. 
Con la posición de Goya durante la Guerra de la Independencia, supuso que perdiese sus privilegios. A continuación, se marchó al exilio a Burdeos dónde murió. 

El contexto que se ve proyectado en esta pintura es el siguiente: Finalizada la guerra de la Independencia en 1813, el regreso a España de Fernando VII se había conocido desde diciembre de ese mismo año, por el tratado de Valençay así como su entrada en Madrid. A pincipios de febrero, la cuestión era inmininte, habiéndosele enviado las condiciones de su vuelta al trono, como jura de la Constitución de 1812, y su llegada a la capital iba a coincidir con la primera conmemoración del alzamiento del pueblo de Madrid contra los franceses del 2 de mayo de 1808. Lo que realmente quiere expresar mediante esta pintura, es la crítica hacia esta situación y hacerles ver a la sociedad lo que realmente está ocurriendo en Madrid.

Goya ha querido representar aquí un episodio de ira popular: el ataque del pueblo madrileño, mal armado, contra el ejército francés. En el centro de la composición, un mameluco, soldado egipcio bajo órdenes francesas, cae muerto del caballo mientras un madrileño continúa apuñalándole y otro hiere mortalmente al caballo. Al fondo, las figuras de los madrileños, con los ojos desorbitados por la rabia, la ira y la indignación acuchillan con sus armas blancas a jinetes y caballos mientras los franceses rechazan el ataque e intentan huir. Es significativo el valor expresivo de sus rostros y de los caballos, cuyo deseo de abandonar el lugar se pone de manifiesto como el miedo de sus ojos. Goya recoge con sus pinceles cómo pudo ser el episodio que encendió la guerra con toda su violencia y su crueldad para manifestar su posición contraria a esos hechos y dar una lección contra la irracionalidad del ser humano, como correspondía a su espíritu ilustrado. La ejecución es totalmente violenta, con rápidas pinceladas y grandes manchas, como si la propia violencia de la acción hubiera invadido al pintor. El colorido es vibrante y permite libertades como la cabeza de un caballo pintada de verde por efecto de la sombra. Pero lo más destacable del cuadro es el movimiento y la expresividad de las figuras, que consiguen un conjunto impactante para el espectador.
Tras los estudios realizados, sabemos que el cuadro se pintó con el título en la parte superior del lienzo, pero fue borrado. Esto nos da a entender que fue pintado como modo de pancarta. 






sábado, 26 de abril de 2014

Francisco de Goya:La Duquesa de Alba



Esta obra se trata de un retrato de Maria del Pilar Cayetana de Silva-Álvarez de Toledo(1762-1802),de manos de Francisco de Goya,precursor de la pintura de vanguardia del S.XX,en 1795.Se trata de un óleo sobre lienzo de 194x130cm.Éste fue el primer retrato de la duquesa realizado por Goya,de los muchos que realizó en la vida.

Goya utiliza en esta obra su técnica del retrato,que ocupa la mayor parte de su obra.Eran rápidos,pero bien trabajados retratos.Su pincelada la"estrategia de la ilusión"ue aprendida de Velázquez.
Em esta obra vemos algunas de las características de su estilo,como la factura de su pincelada,de una libertad total y dominio completo de la materia,el color y la pasta,elemento dominantes en sus cuadros.Centra su atención en la figura humana,el marco ambiental pierde importancia,en este caso con un colorido armonizado de tonos ocre y grises.Representa la verdad y no se detiene ante lo mas horrible;pinta lo bello con delicadeza exquisita,como observamos en este caso ante el delicado tratado del vestido,pero también supo destacar lo feo.

Los retratos hechos de la duquesa,como este,son de gran calidad.Éste fue el primero,antes de que enviudase y en el que aparece vestida por completo a la moda francesa,con traje blanco que contrasta con los vivos rojos del lazo que ciñe su cintura,al igual que el perrito que la acompaña,símbolo de la fidelidad,posiblemente la que le profesaba el mismo pintor.Su gesto nos muestra una personalidad extrovertida,por la que se le caracteriza.

La duquesa de Alba,era una de las mujeres mas atrayentes del Madrid de la Ilustración.Su belleza era admirada y cantada por poetas y músicos.Siempre se ha hablado de una posible relación amorosa entre el pintor y la duquesa,ya que tras conocerse la duquesa tuvo mucho interés en ser retratada por Goya,de ahí sus numerosos retratos,e incluso llegó a instalar al pintor en su palacio madrileño.La duquesa tuvo tal devoción por el artista que incluso se dice de llegar a pedirle a su marido que se hiciera el principial mecenas del artista.Lo cierto es,que nunca se llegó a saber si el pintor y la duquesa fueron amantes o sólo buenos amigos.

El 23 de Julio de 1802 muere la duquesa Cayetana con 40 años de edad.También se ha especulado mucho sobre su muerte,culpando a la reina Maria Luisa de Parma de ella,amante obsesiva del político Godoy quien tuvo una obsesión incondicional por la duquesa,llegando a reunir todos los cuadros de ésta realizados por Goya.Pero también es cierto que los últimos años de su vida la duques ano gozaba de buena salud.
Actualmente el cuadro se encuentra en el Palacio de Liria,perteneciente a la fundación Casa de Alba.

sábado, 12 de abril de 2014

La familia de Carlos IV

     

1. La familia de Carlos IV es un retrato colectivo pintado en 1800 por Francisco de Goya encargado por Carlos IV .Se conserva en el Museo del Prado de Madrid.
2.   La técnica es óleo sobre lienzo.
La composición resulta a la vez fácil de ver pero compleja de realizar (ésta es precisamente la maestría). En principio, y aunque el cuadro parezca simétrico, no lo es. El centro de la composición lo crea el niño de rojo (el color que más atrae la mirada) que junto al marco del cuadro crea una gran línea vertical que separa ambas partes. Si nos fijamos en ellas, la izquierda es mayor que la derecha en una proporcionalidad conocida desde muy antiguo llamada número aúreo (número de oro), muy utilizado en el Renacimiento.
En cuanto a la relación línea-color, predomina el segundo. Es la llamada pincelada suelta que realiza las formas a través de pequeños manchones, al igual que hacía ya Velázquez.
Los colores predominantes son los cálidos, en especial los dorados (herencia de Tiziano). Sobre este fondo Goya vuelve a recurrir a Velázquez y anima el cuadro con estallidos de rojos, como ya se hacía en las Meninas.
La luz juega varias funciones en el cuadro. Por una parte dará una mayor importancia a Maria Luisa que relumbra con su vestido (que era el verdadero poder del reino, junto a Godoy).
 Su otra función tiene que ver con la creación del espacio. En este punto Goya se encuentra con un grave problema. Tiene que meter demasiadas figuras en un espacio bastante pequeño, lo cual puede llegar a crear una sensación de asfixia en el espectador. Por eso necesita crear por medio de trucos más espacio, y para ello recurre a Velázquez y sus Meninas.
Por una parte coloca en el fondo cuadros que abran una mayor perspectiva, sobre todo el de la derecha.
Por otra juega a crear bandas horizontales de luz y sombra de forma consecutiva, igual que ocurre en las Meninas, creando así como una serie de peldaños en donde el ojo se va parando, avanzando más lentamente hacia el fondo y dando una impresión de mayor espacio.
El tratamiento de las figuras es realista, acaso excesivamente realista para su tiempo, pues la capacidad de penetración psicológica del pintor es tan grande que casi nos va desnudando a toda la familia real, que vemos con todos sus vicios y miserias.
3.       El retrato diseñado por Goya es una representación de grupo de toda la familia real, al estilo de cómo lo había hecho Louis-Michel van Loo, en su cuadro de La familia de Felipe V o Jean Ranc en otro retrato de la misma familia. La familia de Carlos IV lo componen catorce personajes donde Goya rinde homenaje a Velázquez y su lienzo Las Meninas. Es un lienzo de enormes dimensiones (más de tres metros de ancho por otras casi tres de alto) que se dispone en tres grupos  de cuatro personajes, que ordenan la composición: a la izquierda el infante Carlos María Isidro, y junto a él, avanzando en primer plano la figura egregia de Fernando, en esas fechas Príncipe de Asturias todavía. Completan el grupo, Doña María Josefa, hermana del rey, y a su lado una muchacha sin rostro que alude, de esta forma,  a la futura mujer de Fernando VII, que aún no se conocía. El grupo central viene dado por los padres de familia, el rey y la reina, Carlos IV y María Luisa de Parma, acompañados de la infanta María Isabel y su hermano pequeño, el príncipe Francisco de Paula (de la mano de la reina). El tercer grupo, situado a la derecha y en un plano algo más secundario, está formado por el  infante  Antonio  Pascual, Doña  Carlota Joaquina y finalmente los príncipes de Parma que llevan en brazos al pequeño infante Carlos Luis. El pintor destaca en el centro a la reina, con intención de realzar la figura de la reina María Luisa, auténtica dominadora en la familia, además de presentar al rey con cierta pose bobalicona. Remata la composición el autorretrato del propio Goya, a modo de homenaje a Velázquez en Las Meninas, pero en un segundo plano y en mayor penumbra que aquel.
Destaca en la ejecución la pincelada goyesca, casi presagiando el impresionismo.
4.Probablemente el mejor retrato de conjunto del XIX. Una obra imprescindible para todo aquel que visite el Museo del Prado, que además cuenta con una sala en la que se sitúan también los dibujos preparatorios y los dos magníficos retratos ecuestres de Carlos IV y María Luisa de Parma. Goya es capaz de transmitir en el cuadro quién era quién en aquella Corte: una Carlos IV ilustrado, mecenas y bondadoso pero poco o nada dado para las tareas de gobierno, una Reina de fuerte personalidad y auténtica gobernante de aquella Monarquía (junto a su valido, o algo más, Godoy), un Fernando VII amenazador y ambicioso a la espera de hacerse con las riendas del poder.



martes, 24 de mayo de 2011

El quitasol de Francisco de Goya. Pintura


La imagen muestra "El quitasol", cuyo autor fue Goya durante 1777, y por lo tanto perteneciente a la pintura pre-impresionista. Se trata de un tema popular, concretamente representa a un joven tapando el sol a una maja. Es de óleo sobre lienzo y mide 104 x 152 cm.

Se trata de uno de los tapices que creó Goya para la fábrica de tapices, siendo la cantidad abonada por el cartón bastante baja en relación con los demás. El motivo pudo ser que éste es el trabajo, de esta serie, que tiene el menor número de personajes en escena y el fondo no presenta ningún paisaje, como en otras obras, con todo lujo de detalles. Pertenece a la serie para decorar el comedor de los príncipes de Asturias en el Palacio de El Pardo y se debió pintar entre el 3 de marzo y el 12 de agosto de 1777.

En la cuenta que presentó Goya a la Real Fábrica de Tapices de Santa Bárbara, fechada el mismo día de la entrega, pedía por El quitasol mil quinientos reales de vellón e indicaba:

"representa una muchacha sentada en un ribazo, con un perrillo en el Alda, a su lado un muchacho en pie haciéndole sombra con un quitasol".

En esta obra, Goya acerca las figuras al primer plano en un grupo piramidal. El fondo carece de profundidad. La sombrilla aparece como elemento renovador. Estos elementos revelan una gran modernidad. Resulta innovador el tratamiento que le da Goya a esta pintura: se aproxima a la tradición francesa en la idea del tema con cierta picaresca y galantería. De la tradición italiana extrae la vivacidad cromática de esta paleta; con rojos, amarillos, azules y verdes que representan la alegría de vivir de la corte de los tiempos de Carlos III.


La sensación de realidad se logra con la mirada que dirige la mujer al espectador, haciéndole pensar la causa de su sonrisa. Aparte de la falta de precisión del espacio, la proximidad de las figuras, la forzada perspectiva y posición del quitasol. Las diferencias entre el cartón y el tapiz de El quitasol son notables, probablemente al ejecutar los tejedores el trabajo con ciertos cambios; en consecuencia, la espontaneidad y naturalidad del cartón han sido sustituidas por un amable pintoresquismo decorativo.

El empleo de la luz y la utilización del cromatismo también son distintos, así como el modo y manera en que la indumentaria se fija para marcar las diferencias sociales: el personaje masculino viste de majo, dentro del esquema tradicional de la época y la muchacha se viste a la francesa, en términos de nivel aristocrático. También conviene recordar que hay una interpretación que pasa el simple tema galante para entrar en el amplio mundo de la coquetería y la vanidad femeninas en contraposición al joven que acompaña, tratado en calidad de comparsa y no en concepto de pareja.

La sombrilla era un objeto de moda en la pintura de género del siglo XVIII. Estaba presente casi siempre donde se encontraba una mujer y su cortejador al aire libre, fue tan común que llegó a convertirse en una forma de identificar la galantería.

viernes, 20 de mayo de 2011

La maja desnuda, Goya

La Maja desnuda es la primera figura femenina de la historia de la pintura que muestra el vello púbico, poniendo de manifiesto su originalidad. Además, no es ninguna imagen mitológica sino una mujer de carne y hueso, una imagen moderna como más tarde haría Manet en su Olimpia. Por eso, la Maja desnuda tiene tanto éxito entre los numerosos visitantes del Museo del Prado, junto a su compañera, la Maja Vestida. Sobre ella se ha escrito una ingente cantidad de líneas que no han hecho sino aumentar la incógnita de su realización. En 1800 aparece citada en el gabinete de Godoy, por lo que sería anterior a esa fecha. Los tonos verdosos y blancos empleados por Goya corresponden a los utilizados en las obras de los últimos años del siglo XVIII, como los retratos de Jovellanos o de Josefa Bayeu. Algunos especialistas adelantan su ejecución hasta la época de los Duques de Osuna y sus hijos. Pero ahí no quedan las incógnitas, ya que también desconocemos quién las encargó. Todo hace apuntar a que ambas Majas fueron encargadas por Godoy para decorar su despacho junto a la Venus del espejo de Velázquez y otra Venus de la Escuela veneciana del siglo XVI, manifestando el gusto del valido de Carlos IV por las pinturas de desnudos femeninos, así como su poder, debido a la persecución que conllevaban estas obras, pero Godoy no tenía nada que temer; era el hombre más poderoso del país. También se apunta la posibilidad legendaria de que la Maja sea la Duquesa de Alba, Doña María del Pilar Teresa Cayetana de Silva y Álvarez de Toledo, a quien Goya estaba estrechamente unido desde que enviudó ésta y se trasladaron juntos a Sanlúcar de Barrameda. Bien es cierto que su rostro no corresponde al de las Majas, pero es evidente que los rostros son estereotipados, como ya hacía en los cartones para tapiz, precisamente para que no fuera reconocida. Incluso se ha llegado a decir que es el rostro de la Duquesa visto desde abajo. El Duque de Alba exhumó los restos de su antepasada en 1945 para intentar restar veracidad a esta leyenda porque el cuerpo de la Maja sí corresponde con el de Doña Cayetana, con sus huesos pequeños, su cintura de avispa y sus grandes y separados senos. La postura provocativa de la Maja podría incluso sugerir que se trata de una prostituta de alto postín, que se ofrece al mejor postor. La mirada pícara y atrayente puede reforzar esta idea. La Inquisición mandó comparecer a Goya ante sus tribunales por haber pintado las Majas y los Caprichos, pero curiosamente el asunto fue sobreseído gracias a la intervención de un personaje poderoso, quizá el Cardenal don Luis de Borbón o, en último término, el propio Fernando VII, con quien el pintor no mantenía muy buenas relaciones, todo sea dicho. Pictóricamente, es una obra en la que destacan los tonos verdes, en contraste con los blancos y los rosas. La pincelada no es tan larga como acostumbra el artista, a excepción de los volantes de los almohadones, mientras que la figura, situada en primer plano, estaría realizada con mayor minuciosidad, en un enorme deseo de satisfacer al enigmático cliente que encargó las obras

miércoles, 18 de mayo de 2011

Los Caprichos

En 1799 se publicó la primera serie de grabados al aguafuerte de Francisco de Goya. Se trataba de una colección de 80 estampas de “asuntos caprichosos”, que el pintor había ido haciendo a lo largo de esa década. A través de esta colección Goya expresó lo que pensaba y sentía como hombre ilustrado sobre la sociedad española de finales del siglo XVIII. Lo hace, en ocasiones, a través de dibujos realistas y, la mayor parte de las veces, por medio de imágenes fantasiosas más o menos delirantes:
-En unos censuraba errores y vicios universales como la ociosidad, el fanatismo religioso, la vanidad o la hipocresía…
-En otros satirizaba sobre tópicos del momento, como la defectuosa educación de los niños, las leyes injustas, los matrimonios desiguales, el comportamiento de los frailes o los prejuicios que resultaban de la ignorancia y de la superstición.