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martes, 24 de marzo de 2015

Pórtico de la Gloria



Descripción: Este trabajo realizado en 1188, es la puerta de entrada occidental de la catedral de Santiago de Compostela (A Coruña). Actualmente están en buenas condiciones y su autor fue el maestro Mateo.

Aspectos materiales y técnicos: Esta obra se ha elaborado en granito y mármol, y su estilo es románico tardío. 

Análisis formal: El pórtico se divide en tres arcos. El arco central es el más grande, y también es el único que tiene tímpano. Está dividido por un mainel o parteluz con la figura del apóstol Santiago. A nivel horizontal, se distinguen tres registros, el inferior corresponde a las bases de las columnas y está decorado con animales fantásticos, el registro medio está formado por las columnas con las estatuas adosadas de los apóstoles y en la franja superior se sitúan los tres arcos que coronan las puertas. Las estatuas del Pórtico de la Gloria siguen las características del arte románico, como es la adaptación al marco arquitectónico, el horror vacui, la fidelidad a la narración bíblica, el uso de la policromía, el hieratismo, la jerarquización de los personajes y la solemnidad. Aún así, también se aprecian algunas características que anticipan el periodo gótico, como el dinamismo de los personajes y la relación entre ellos, el detallismo y el naturalismo de los rostros.

Comentario: El Pórtico de la Gloria representa la segunda venida de Jesucristo a la tierra para juzgar a los hombres. El tratamiento del tema está basado en el Apocalipsis y en los libros proféticos de Isaías, Daniel, Ezequiel y Esdrás. Siguiendo la lectura iconográfica del pórtico de abajo arriba, se halla el árbol genealógico de Jesucristo en la base del parteluz, seguido por la figura de Santiago vestido de peregrino, situado a los pies de la figura de Cristo, que ocupa la zona central del tímpano. En la parte posterior del parteluz, es decir, de cara al altar, se distingue la efigie del Maestro Mateo, autor del conjunto. Visualmente, siguiendo la composición iconográfica desde la base del parteluz hacia el tímpano, el espectador va pasando de la representación del ámbito terrenal a la representación del ámbito celestial. En el centro del tímpano se halla la figura de Cristo rodeado de los cuatro evangelistas, que al mismo tiempo, éstos se encuentran acompañados de ángeles. En las arquivoltas se esculpieron veinticuatro ancianos del Apocalipsis celebrando la gloria celestial. En la puerta lateral izquierda, se representa a Cristo con Adán y Eva, Noé, Moisés, Abraham y algunos profetas del antiguo testamento. En la puerta derecha, se describle el Juicio Final, Cristo y el arcángel San Miguel nos indican que a su derecha se situarán los elegidos, y a su izquierda, los condenados al infierno.

En la actualidad, el Pórtico presenta evidentes signos de deterioro en su estructura pétrea y sus capas pictóricas, por lo que es necesaria una urgente intervención que ayude a frenar este avance y prevenir futuros daños.

jueves, 15 de mayo de 2014

LA DUDA DE SANTO TOMÁS


La duda de Santo Tomaś es una escultura tallada en piedra, podríamos decir que es un relieve de estilo románico cuyo autor desconocemos y se localiza en el Claustro del monasterio de Santo Domingo de Silos (Burgos).
Esta obra muestra un original planteamiento compositivo.Cristo no ocupa el centro de la composición sino que está desplazado a la izquierda, pero sigue siendo el centro de atención ya que la mayor parte de los apóstoles miran hacia él.Su brazo derecho, levantado para mostrar sus llagas al incrédulo, rompe la homogeneidad compositiva y reclama la mirada del observador.




El planteamiento general sigue rigurosamente los preceptos románicos para este tipo de escultura: primero, todos los personajes ,excepto Jesús,  quedan situados a la misma altura gracias a la yuxtaposicon en tres frisos super puestos de figuras de igual tamaño.En segundo lugar se conforma un espacio geométrico delimitado por el arco de medio punto que se apoya en las dos finas columnas,rematadas con capiteles de inspiración corintia, tercero, los personajes se adaptan al marco arquitectonico y la figura de Cristo es mayor que el resto en cumplimiento de la jerarquía tradicional.

La acción que inicia el brazo alzado de Jesús se completa con el gesto de Santo Tomás, que toca la herida con su dedo, y la agitación espiritual de los apóstoles, reflejada en las posiciones totalmente antinaturales de sus piernas y en la variada gesticulación de sus manos.Estos indicios de movimiento suavizan el hieratismo característico del Románico.BURGOS. ABADIA DE SANTO DOMINGO DE SILOS. CLAUSTRO. DUDA DE SANTO TOMÁS. SIGLO XI. (Postales - España - Castilla y León Moderna (desde 1940) - Burgos)

sábado, 8 de febrero de 2014

Escultura Románica.El Portico de la Gloria






El Arte Románico logró en el Pórtico de la Gloria una de sus más cualificadas obras. Fue realizado como entrada principal a la catedral románica de Santiago de Compostela completando de ese modo la obra comenzada por la cabecera en el año 1075 por el obispo Peláez y el rey Alfonso VI.
Su autor fue el maestro Mateo, como figura en la inscripción de los dinteles. La fecha de 1188 que luce el tímpano podría considerarse como la de finalización total o parcial de la obra.

El pórtico o porche es una tercera forma constructiva y ornamental de disponer la entrada a una iglesia, con una infraestructura diferente a las dos hasta ahoraanalizadas: la puerta simple, más o menos decorada, y la puerta enriquecida con escultura. Significa un espacio libre delante de la puerta con volumen autónomo y adelantada a los muros con cubrición de la propia puerta.
Sus tres arcos exponen la apoteosis de un mundo simbólico y revelado con el Apocalipsis como centro de atención principal.

Presidía Cristo en el arco central rodeado de los cuatro evangelistas con el pueblo redimido a los lados, y con los ángeles portores de los instrumentos de la Pasión en la base del tímpano, con los 24 ancianos en el arco llevando instrumentos musicales y copas.

Era el mundo de la revelación que se presentaba ante los fieles, mejor ante los peregrinos, que discurrían bajo sus tres arcos hacia la tumba del apóstol Santiago que presidía su recorrido alzado en la columna central, sobre la representación de la genealogía humana y divina de Cristo. Los arcos laterales informaban de la separación de los salvados y los condenados, así como del rescate de la promesa mesiánica en el Limbo de los Justos.
Todo este mundo de profunda simbología evangélica estaba realizado en la más excelsa escultura que produjo el Arte Románico.

Lo que en otras partes se podía comprender en unas pocas figuras o en capiteles aislados, en el Pórtico de la Gloria se ve representado en más de 250 figuras, que a pesar de no poseer todas la misma autoría, no dejan de asombrar cómo han logrado equilibrar tan bellamente todo el conjunto.
La  importancia de la catedral de Santiago en el mundo de la peregrinación hacía que los peregrinos se pudiesen agolpar en el porche de la iglesia antes de entrar en su interior. Concibió el maestro Mateo esa oportunidad de aglomeración y asombro que debería causarles el llegar a la meta de sus anhelos. Era el pórtico el lugar propiciopara dejar sentir toda la emoción de su fatigosa caminata y detenerse para elevar alguna oración de agradecimiento a la vez que se les brindaba la oportunidad de reflexionar sobre los textos evangélicos que allí visualizaban.

 La excelencia de su escultura estuvo salvaguardada secularmente por el pórtico que la acogió desde su creación, y aún siendo hoy su contemplación un tanto claustrofóbica puede realizarse dentro de unos de los mejores conjuntos catedralicios del mundo cristiano, la catedral de Santiago.
El fervor, la arquitectura y la escultura han logrado que el Pórtico de la Gloria siga siendo la admiración de todos los que nos situamos bajo sus arcos

jueves, 7 de febrero de 2008

Duda de Santo Tomás. Claustro de Silos


Relieve en piedra sobre un machón (trozo de muro en una arquería) en el claustro de Santo Domingo de Silos (Burgos) representando el episodio de la duda de Sto. Tomás referente a la resurrección de Cristo.
Formalmente podemos observar en esta obra algunas características definitorias del estilo escultórico Románico. Por ejemplo, observamos que se trata de un relieve plano, en el que no quedan destacados los volúmenes de los cuerpos. Este tipo de bajorrelieve plano es característico del Románico, aunque se observó, de modo general, una evolución desde formas planas en bajorrelieves hacia altorrelieves y plasmación de volúmenes, siendo ejemplo de lo último los magníficos relieves y esculturas del Pórtico de la Gloria realizados por el maestro Mateo en Santiago.

Otro rasgo destacable desde el punto de vista formal o estilístico es la disposición de las figuras,
que aparecen superpuestas en varios niveles de altura, con lo que se pretende sustituir una perspectiva correcta. Es decir, no se representa la profundidad o, lo que es lo mismo, no se intenta captar el espacio. Para representar la “idea” de profundidad se recurre a un convencionalismo (visible también en la pintura de cacería de S. Baudelio de Berlanga, por ejemplo) de usar varios niveles de altura (a modo de imperfecta perspectiva caballera).

Ausencia de volumen y no representación del espacio son las dos características formales más importantes de las artes figurativas románicas, que evolucionan no obstante llevando a soluciones diferentes en el Gótico. Sin embargo, hay que destacar otros aspectos formales en esta obra habituales en la escultura románica: el carácter esquemático y carente de expresión de los rostros y cuerpos de los personajes, hieratismo, no relación entre los personajes,… También debe destacarse que todos los apóstoles, salvo Sto. Tomás adoptan la misma postura y tienen parecidos rostros: nos recuerdan las representaciones bizantinas con santos que aparecen de forma serial y monótona, sin relacionarse entre sí. Podemos ver también como el autor tiene
dificultad en representar elementos de perfil, cosa que apreciamos en los pies de Cristo y los apóstoles de la fila de abajo, aunque aparecen correctamente en el caso de Sto. Tomás, lo cual nos hace dudar de una incapacidad técnica y nos explica simplemente que no era esa una cuestión de importancia para el escultor románico; pues para éste lo importante es expresar la idea, el tema, de modo que fuera comprensible. Esto nos lleva a explicar que la mentalidad de la época está impregnada de la filosofía platónica a través de S. Agustín, indicándose que los sentidos no captan la realidad sino la apariencia y siendo la primera la importante no es lógico ocuparse en demasía de la segunda.

Debe destacarse también el mayor tamaño de Cristo, recurso habitual en el Románico (tamaño jerárquico) o la adecuación al marco, aunque vemos como, rasgo poco habitual, sobrepasan dicho marco la mano de Cristo, una túnica y algún nimbo (destacar respecto a estos que se muestran frontalmente, sin perspectiva -el de Sto. Tomás es el mejor ejemplo- y que el de Cristo es crucífero como es habitual. Todos tienen el nombre del personaje y aparece S. Pablo).

Compositivamente podemos reseñar una cierta asimetría ya que la acción principal aparece a nuestra izquierda y se configuran dos grupos claramente delimitados por sus gestos o postura. Los nueve apóstoles de la derecha, en tres filas, repiten los gestos y posturas, como queriendo asomarse o mirar la acción principal. Un segundo grupo lo formaría Cristo y Sto. Tomás y los dos a
póstoles de arriba, que varían la monotonía gestual del resto.

En cuanto al lugar en el que se representa la escena es una forma arquitectónica consistente en un arco de medio punto sobre finas columnas con capitel corintio y una cornisa con decoración de taqueado jaqués. En las enjutas aparecen músicos tocando instrumentos…

Todo lo que llevamos analizado nos lleva a comentar que esta obra puede considerarse un ejemplo característico de la escultura románica y más en concreto de los relieves típicos de los claustros y de sus capiteles. Los relieves románicos se encuentran preferentemente en fachadas, capiteles y claustros, con temas característicos en cada lugar. Así, en las portadas de las fachadas occidentales se representan temas como el Pantocrator o el Juicio Final; las demás portadas tienen otros temas bíblicos y en los capiteles y claustros los temas son más variados, siendo característicos los del Nuevo Testamento.

El tema que aparece es la duda de Sto. Tomás sobre la resurrección de Cristo, expresando que él creería si veía y tocaba las llagas de Cristo. Podría entenderse dicho tema como una alegoría o ejemplo de la necesidad de la fe, aunque los sentidos, imperfectos (obsérvese la curiosa analogía con el platonismo de la época), no nos permitan ver la Verdad: en el Románico la Fe está por encima de la Razón (en el Gótico veremos como la razón sí nos puede llevar al mismo lugar que la fe: aristotelismo).

Destacar también que la función de este ti
po de obras no es “decorativa” sino didáctica, acorde con este tipo de edificio y sus ocupantes. El monasterio es el edificio característico del Románico, junto al castillo, y representa un espacio autosuficiente desde todos los puntos de vista, más relacionado a veces con los de su misma Orden que con las autoridades políticas. Sin embargo, entre las muchas dependencias debe destacarse el claustro, lugar donde el monje pasaba la mayor parte del tiempo paseando y orando. Estos relieves serían así una especie de recordatorio de los temas sobre los que debía reflexionar en su paseo y oración. Todo ello completaba la lectura y escritura que realizaban en la biblioteca, que junto a la iglesia forman los tres lugares más importantes desde el punto de vista religioso en un monasterio.

Reseñar por supuesto, que esta tipología o disposición de los monasterios y de sus esculturas tiene su origen en la reforma cluniacense y está por tanto bastante extendida por Occidente.

Concluir que, como ya se ha indicado, estas formas escultóricas van evolucionando llegando al Pórtico de la Gloria que prefigura ya el Gótico; siendo esta característica, la de evolucionar, una de las más injustamente olvidadas del Románico. El Gótico surge de un perfeccionamiento y constante estudio y afán de superación que deben ser destacados. Esta obra podría representar los comienzos (hacia el 1.100) y la Anunciación del mismo claustro (hacia 1.200) o la obra del maestro Mateo en Santiago el final de esta evolución en territorio hispano.