sábado, 12 de abril de 2014

La casita de la cascada

1.Fallingwater. La Casa de la Cascada. Esta es sin lugar a dudas la vivienda más conocida diseñada por Frank Lloyd Wright (1876-1959), un verdadero tótem de la arquitectura del siglo XX levantado en medio de un bosque y un arroyo en el paraje de Bear Run (estado de Pensilvania, Estados Unidos). El edificio que se señala como ejemplo sublime de la arquitectura orgánica, una de las dos grandes corrientes del Movimiento Moderno. Habrá muchas personas a las que no convenza una gran parte de las realizaciones arquitectónicas contemporáneas, pero difícilmente encontraremos un solo detractor de esta construcción que atrae a todos por los singular de su localización, por las soluciones que ofrece y por la belleza del conjunto.
2.Pero remontémonos a los orígenes de la obra. En 1935 el millonario norteamericano Edgard Kaufmann adquiere unos terrenos en medio de un bosque de enorme belleza, surcado por un arroyo de aguas cristalinas que transcurre salvando rocas y desniveles. Resuelve encargar a Wright la construcción de una residencia de vacaciones que le permita mantener el contacto con la naturaleza imposible en la ciudad. Tras algunas vacilaciones, el arquitecto diseña una vivienda que cumple sólo a medias el deseo del cliente. Éste ha pedido una casa cerca del arroyo; el arquitecto va a construirla literalmente en el mismo curso de agua, integrando de manera absoluta construcción y naturaleza. Kaufmann acaba por aceptar esta innovadora propuesta y las obras se llevan a cabo entre 1936 y 1937. Se emplearon en ellas dos tipos de materiales principales: el hormigón armado con el que se levantan los grandes planos horizontales que caracterizan la casa y la piedra del lugar, con la que se realizan en mapostería los elementos verticales, así como las solerías. Además, grandes ventanales de cristal iluminan y ventilan el interior de la residencia.
 3.Por otra parte, en las proximidades se levantó también una casa de invitados. En cuanto a la principal, el resultado es un edificio de varios niveles: el más inferior acoge unos enormes pilares trapezoidales que dejan transcurrir el agua del arroyo, recanalizada en parte para abastecer a una piscina. Las rocas del propio terreno sirven como elementos sustentantes. Sobre esta estructura se levanta la planta principal, que integra un espacioso salón con chimenea, la cocina y unas terrazas voladas al exterior. En segundo nivel se localiza la planta de dormitorios y baños, así como una gran terraza perpendicular a las de la planta inferior, mientras que otras dos, de menor tamaño, se alinean con aquéllas. Sobre este piso se alza aún otro de más reducidas dimensiones, donde se ha dispuesto un estudio, una pequeña zona para habitación y una nueva terraza. 4.Practicamente todo el mobiliario es diseño del propio arquitecto.
Con todo ello Wright ha logrado un edificio de planta compleja, en el que los volúmenes juegan unos con otros, contrastando las líneas verticales y horizontales, y donde los espacios resultantes están lejos de la uniformidad. Se tiende a afirmar que esta obra maestra es un ejemplo de integración absoluta en el paisaje, pero deberíamos verla también desde otra perspectiva. Aquí el autor ha logrado dominar por completo a la naturaleza, la ha puesto al sevicio de las necesidades humanas, de una tan básica como la del hábitat; ha logrado que el paisaje envuelva a la vivienda y que el agua que transcurre a su través sea un elemento más del conjunto. El cambiante sonido de la cascada forma parte importante de la sinfonía de esta vivienda tan especial. Es cierto que la casa parece flotar en el agua, pero no es menos verdad que el agua resulta ser parte integrante de la propia vivienda.


Cuenta una anécdota que Wright estuvo dando vueltas en su cabeza al proyecto de la casa de la cascada durante meses, pero que luego acabó concretándolo en unos dibujos que le ocuparon poco más de dos horas. Probablemente este edificio sea la vivienda más conocida en la historia de la arquitectura y, desde luego, por el gran público. Fijaos bien: dos horas para diseñar un proyecto de memoria eterna. En eso consiste la genialidad. El artista.

Impresionante el número de páginas webs dedicadas a la casa de la cascada. Fallingwater, la página oficial de esta casa hoy museo, resulta de poca utilidad. 

LA FAMILIA DE CARLOS IV - FRANCISCO DE GOYA Y LUCIENTES

     

1. La familia de Carlos IV es un retrato colectivo pintado en 1800 por Francisco de Goya encargado por Carlos IV .Se conserva en el Museo del Prado de Madrid.
2.   La técnica es óleo sobre lienzo.
La composición resulta a la vez fácil de ver pero compleja de realizar (ésta es precisamente la maestría). En principio, y aunque el cuadro parezca simétrico, no lo es. El centro de la composición lo crea el niño de rojo (el color que más atrae la mirada) que junto al marco del cuadro crea una gran línea vertical que separa ambas partes. Si nos fijamos en ellas, la izquierda es mayor que la derecha en una proporcionalidad conocida desde muy antiguo llamada número aúreo (número de oro), muy utilizado en el Renacimiento.
En cuanto a la relación línea-color, predomina el segundo. Es la llamada pincelada suelta que realiza las formas a través de pequeños manchones, al igual que hacía ya Velázquez.
Los colores predominantes son los cálidos, en especial los dorados (herencia de Tiziano). Sobre este fondo Goya vuelve a recurrir a Velázquez y anima el cuadro con estallidos de rojos, como ya se hacía en las Meninas.
La luz juega varias funciones en el cuadro. Por una parte dará una mayor importancia a Maria Luisa que relumbra con su vestido (que era el verdadero poder del reino, junto a Godoy).
 Su otra función tiene que ver con la creación del espacio. En este punto Goya se encuentra con un grave problema. Tiene que meter demasiadas figuras en un espacio bastante pequeño, lo cual puede llegar a crear una sensación de asfixia en el espectador. Por eso necesita crear por medio de trucos más espacio, y para ello recurre a Velázquez y sus Meninas.
Por una parte coloca en el fondo cuadros que abran una mayor perspectiva, sobre todo el de la derecha.
Por otra juega a crear bandas horizontales de luz y sombra de forma consecutiva, igual que ocurre en las Meninas, creando así como una serie de peldaños en donde el ojo se va parando, avanzando más lentamente hacia el fondo y dando una impresión de mayor espacio.
El tratamiento de las figuras es realista, acaso excesivamente realista para su tiempo, pues la capacidad de penetración psicológica del pintor es tan grande que casi nos va desnudando a toda la familia real, que vemos con todos sus vicios y miserias.
3.       El retrato diseñado por Goya es una representación de grupo de toda la familia real, al estilo de cómo lo había hecho Louis-Michel van Loo, en su cuadro de La familia de Felipe V o Jean Ranc en otro retrato de la misma familia. La familia de Carlos IV lo componen catorce personajes donde Goya rinde homenaje a Velázquez y su lienzo Las Meninas. Es un lienzo de enormes dimensiones (más de tres metros de ancho por otras casi tres de alto) que se dispone en tres grupos  de cuatro personajes, que ordenan la composición: a la izquierda el infante Carlos María Isidro, y junto a él, avanzando en primer plano la figura egregia de Fernando, en esas fechas Príncipe de Asturias todavía. Completan el grupo, Doña María Josefa, hermana del rey, y a su lado una muchacha sin rostro que alude, de esta forma,  a la futura mujer de Fernando VII, que aún no se conocía. El grupo central viene dado por los padres de familia, el rey y la reina, Carlos IV y María Luisa de Parma, acompañados de la infanta María Isabel y su hermano pequeño, el príncipe Francisco de Paula (de la mano de la reina). El tercer grupo, situado a la derecha y en un plano algo más secundario, está formado por el  infante  Antonio  Pascual, Doña  Carlota Joaquina y finalmente los príncipes de Parma que llevan en brazos al pequeño infante Carlos Luis. El pintor destaca en el centro a la reina, con intención de realzar la figura de la reina María Luisa, auténtica dominadora en la familia, además de presentar al rey con cierta pose bobalicona. Remata la composición el autorretrato del propio Goya, a modo de homenaje a Velázquez en Las Meninas, pero en un segundo plano y en mayor penumbra que aquel.
Destaca en la ejecución la pincelada goyesca, casi presagiando el impresionismo.
4.Probablemente el mejor retrato de conjunto del XIX. Una obra imprescindible para todo aquel que visite el Museo del Prado, que además cuenta con una sala en la que se sitúan también los dibujos preparatorios y los dos magníficos retratos ecuestres de Carlos IV y María Luisa de Parma. Goya es capaz de transmitir en el cuadro quién era quién en aquella Corte: una Carlos IV ilustrado, mecenas y bondadoso pero poco o nada dado para las tareas de gobierno, una Reina de fuerte personalidad y auténtica gobernante de aquella Monarquía (junto a su valido, o algo más, Godoy), un Fernando VII amenazador y ambicioso a la espera de hacerse con las riendas del poder.



sábado, 15 de marzo de 2014

Catedral Santiago de Compostela

Esta obra arquitectónica se trata de la catedral de Santiago de Compostela, perteneciente al Románico.
De autor desconocido. Las obras fueron encargadas por los obispos Diego Peláez (hasta 1087) y Diego Gelmírez (hasta 1128).
Esta obra se construyó de 1075 a 1128.
El edificio, presenta a sus pies un nártex, en el que se sitúa el Pórtico de la Gloria. En la construcción primitiva, en este espacio se situaban a cada lado sendas torres de planta cuadrada.
El interior del templo se divides en tres naves. La central posee un ancho de 10 metros y alcanza
 una altura de 22, cubriéndose con bóveda de cañón. Las naves laterales, de menor altura y unos 5
metros de anchura lo hacen con bóvedas de aristas. Sobre dichas naves laterales se alzan tribunas
que asoman a la nave central mediante arcos geminados. Sus vanos exteriores proporcionan
iluminación a la parte superior de la nave central, lo que contrasta con la mayor penumbra de la zona
inferior.
Las bóvedas se sostienen mediante pilares compuestos que presentan columnas adosadas, organizadas de forma tal que la columna que mira hacia la nave central se eleva a lo largo de toda la altura de la misma, hasta alcanzar el inicio del arco fajón correspondiente.
El transepto se organiza también en tres naves en cuyos extremos se abren sendas portadas al
exterior. Sobre el crucero se alza un cimborrio. En todo este enorme transepto se alzan también
tribunas sobre las naves laterales.
La cabecera de la catedral es de amplias dimensiones y dispone de una girola con cinco capillas
radiales en los absidiolos. De ellas, la central presenta al interior forma absidada, mientras que al
exterior se cierra con testero plano.
Todo el espacio interior del templo está organizado de manera que los fieles pudiesen acceder a la catedral por la portada de los pies y recorrerla hasta llegar a la girola, en cuyo espacio central se encuentra el sepulcro del citado apóstol. Todo este camino interior el edificio permite que puedan desarrollarse sin interferencias.
La catedral de Santiago viene a simbolizar, en primer lugar, la importancia de una ciudad y una sede obispal en la que se encuentra situado el sepulcro de uno de los doce apóstoles de Cristo. En este sentido, la propia planta de la iglesia es imagen de la cruz de Cristo y, en consecuencia, representación en piedra de la idea de la crucifixión y muerte de Jesús como base para la salvación del mundo. Pero, por otro lado, la construcción simboliza a la perfección el desarrollo del reino astur-leonés en un momento en el que el espacio geográfico peninsular se encontraba fragmentado y en el que sobresalía el mundo islámico representado por al-Andalus.

miércoles, 26 de febrero de 2014

SAN CLEMENTE DE TAHÜLL.


Nos encontramos ante una pintura mural, la cual se encuentra en el ábside de la iglesia románica de San Clemente de Tahull (Tahull, Valle de Bohí, Lérida). Esta obra es titulada con el nombre de la propia iglesia y su autor es el maestro Tahull y su taller.

Esta obra está realizada al fresco, con retoques al temple y tiene un fondo monocromo.
Hay que destacar que esta obra fue extraída de su lugar de origen mediante la técnica de strappo, que consistió en arrancar solo la película pictórica del fresco, sin el mortero de preparación.

Esta pintura tiene influencia bizantina; sin volumen ni efectos espaciales, con una simetría compositiva y movimientos convencionales.
En cuanto a su estructura formal, debemos destacar que la figura de Cristo se convierte en la estructuración geométrica de los cuerpos de los diferentes personajes. Sin embargo, esta simetría solo se rompe en la posición de las manos de Cristo.
Esta obra se caracteriza sobre todo por su hieratismo y su frontalidad y por el uso de franjas monocromáticas horizontales en el fondo las cuales dan al espectador una visión atemporal de la escena. Sin embargo, el autor quiere dar también una sensación de volumen a través de los pliegues de las vestiduras y de unos círculos rojos pintados en las mejillas de los personajes.
La perspectiva jerárquica, característica del Románico, hace que la imagen de Cristo quede en Majestad, con grandes proporciones respecto a los otros personajes.
Debe destacarse el uso de una línea negra que delimita todas las figuras (influencia bizantina). También se aprecia la utilización de colores puros e intensos, sin claroscuros.

El Románico tiene influencia bizantina en elementos como la cruz griega, la cúpula... También tiene una herencia clásica grecorromana y una aportación cristiana.
El terror del año 1.000 influye en los temas; el arte refleja el alma y el sentimiento.
Los aspectos sociales y religiosos son los factores más importantes que intervienen en el desarrollo de este fenómeno artístico. 
Desde Cluny se promueven las peregrinaciones a lugares sagrados, donde se hallan las reliquias de los santos. La visita de peregrinos supone un prestigio religioso, pero además un beneficio económico.
Aquí, la Iglesia juega un papel primordial, al alzarse como unidad de pensamiento y orden social establecido y convertirse en el principal cliente en el ámbito artístico.

Catedral De Santiago De Compostela


 Catedral De Santiago De Compostela



 
 




Catedral de Santiago el Mayor. El autor es Desconocido. Las obras fueron encargadas por los obispos Diego Peláez (hasta 1087) y Diego Gelmírez (hasta 1128). El Pórtico de la Glori a (que no vamos a analizar aquí) es obra posterior, del maestro Mateo, realizada entre 1161 y 1188. La fecha es de 1075 a 1128.Se localiza en Santiago de Compostela, La Coruña, España. El estilo es de Arquitectura Románica.
Catedral románica, realizada en piedra siguiendo el típico modelo de iglesia de peregrinación,con planta de cruz latinay cabecera con girola y absidiolos
. La longitud del edificio es de 97 metros.
El edificio, una de las mayores construcciones del estilo románico, presenta a sus pies un
nártex, en el que se sitúa el Pórtico de la Gloria. En la construcción primitiva, en este espacio se situaban a cada lado sendas torres de planta cuadrada.El interior del templo se divides en tres naves. La central posee un ancho de 10 metros y alcanza una altura de 22, cubriéndose con bóveda de cañón
. Las naves laterales, de menor altura y unos 5 metros de anchura lo hacen con bóvedas de aristas
. Sobre dichas naves laterales
se alzan tribunas que asoman a la nave central mediante arcos geminados
. Sus vanos exteriores
proporcionan iluminación a la parte superior de la nave central, lo que contrasta con la mayor penumbra de la zona inferior.
Las bóvedas se sostienen mediantes pilares compuestos que presentan columnas adosadas,organizadas de forma tal que la columna que mira hacia la nave central se eleva a lo largo de toda la altura de la misma, hasta alcanzar el inicio del arco fajón correspondiente.
El transepto se organiza también en tres naves en cuyos extremos se abren sendas portadas al exterior. Por otra parte, en uno de sus lados mayor es este transepto presenta cuatro absidiolos, dispuestos dos a cada lado de la cabecera. Sobre el crucero se alza un cimborrio
. En todo este enorme transepto se alzan también tribunas sobre las naves laterales.
La cabecera de la catedral es de amplias dimensiones y dispone de una girola con cinco capillas
radiales en los absidiolos. De ellas, la central presenta al interior forma absidada, mientras que
al exterior se cierra con testero plano.Todo el espacio interior del templo está organizado
de manera que los fieles (tras concluir aquí su peregrinación hasta la tumba del apóstol Santiago) pudiesen acceder a la catedral por la portada de los pies y recorrerla hasta llegar a la girola, en cuyo espacio central se encuentra el sepulcro del citado apóstol. Todo este camino interior o deambulatorio del edificio permite que
puedan desarrollarse sin interferencias las ceremonias religiosas.
La catedral de Santiago viene a simbolizar, en primer lugar, la importancia de una ciudad y una
sede obispal en la que se encuentra situado el sepulcro de uno de los doce apóstoles de Cristo.
En este sentido, la propia planta de la iglesia es imagen de la cruz de Cristo y, en consecuencia,
representación en pìedra de la idea de la cruxifixión y muerte de Jesús como base para la
salvación del mundo. Pero, por otro lado, la construcción simboliza a la perfección el desarrollo
del reino astur-leonés en un momento en el que el espacio geográfico peninsular se encontraba
fragmentado y en el que sobresalía el mundo islámico representado por al-Andalus.
El sepulcro del apóstol Santiago fue redescubierto hacia el año 829, de forma tal que sobre el
mismo se edificó (reinando Alfonso II el Casto) un primer templo, de reducidas dimensiones. Más
tarde se levantaron allí otras dos basílicas prerrománicas a las que finalmente acabó
sustituyendo la catedral que ahora podemos contemplar.
El hecho de disponer de la única tumba conservada de uno de los doce primeros discípulos de
Jesús (junto con la de San Pedro, en Roma), convirtió a la antigua Iria Flavia en el centro de un
creciente movimiento de peregrinaciones que prontó alcanzó a toda la cristiandad europea, de
la cual Santiago de Compostela acabó convirtiéndose en uno de los principales centros
religiosos. Surgió así el Camino de Santiago, una ruta de peregrinación que acababa
precisamente aquí su recorrido. Los distintos ramal es de esta vía se unían tras cruzar los
Pirineos, para recorrer a continuación todo el norte peninsular y concluir en Compostela. De
esta manera, el camino facilitó los intercambios culturales entre las distintas zonas del
continente y llevó más allá de las fronteras de la península la fama de una ciudad y de una
monarquía (la astur-leonesa) que impulsó la devoción a las reliquias del apóstol. Sucedía todo
ello en una Europa ruralizada y feudal, pero que lentamente se iría abriendo al desarrollo de las
ciudades, del comercio y de las actividades burguesas, siempre bajo la atenta mirada de la
Iglesia cristiana como controladora única de las conciencias.

Santa Sofía De Constantinopla

Santa Sofía de Constantinopla


La iglesia de Santa Sofía,es quizás la mas importante de las arquitecturas bizantinas.Santa Sofía de Constantinopla es un edificio de carácter religioso,que combina el modelo arquitectonico romano con el modelo basilical paelocristiano.Se construyó entre el 532 y 537, para sustituir a una iglesia anterior,tratándose de una obra excepcional por sus dimensiones y lujo: era la iglesia palatina de los emperadores.Fue contruída por los destacados arquitectos del momento; Isidoro de Mileto y Artemio de Tralles,quienes se centraron en el interior de ésta.El carácter principal de la arquitectura bizantinza al que pertenece esta imagines,es el estudio científico de la consrucción,heredado de Roma(a la que superaron),en la realización de las cubiertas abovedadas. Santa Sofía ,de planta basilical,se encuentra dividida en su interior por tres naves, siendo la central de doble anchura que las laterales. Su división se realiza a través de columnas y grandes pilares (machones). El ábside central se encuentra flanqueado por una pareja de ábsides secundarios que vuelven a repetirse en los pies de la iglesia.Santa Sofía está basada en la utilización de la cúpula,siendo el eje de toda la construcción. El centro se cubre con una gran cúpula semiesférica construida con materiales muy ligeros . Se abre en su base una línea de 40 ventanas que consigue hacerla flotar ópticamente sobre el edificio a la vez que lo inunda de luz. . El uso de la cúpula y sus distintos refuerzos crea toda una serie de ritmos curvilíneos que provocan en el ojo un movimiento constante, hasta el centro de la cúpula, a este sistema abovedado, se le une el uso de las pechinas que permiten pasar de un espacio cuadrangular en planta a otro circular en alzado.En Bizancio el empuje de las bóvedas no se contraresta,englosando los muros como en Roma,sino con otras bóvedas de medio cañón,de cuarto de esfera e,incluso,con contrafuertes.En cuanto a las naves laterales se cubren con bóvedas de arista. Su participación en el conjunto del templo es bastante secundaria, quedando aisladas de la gran sala central, con lo cual podemos hablar de un espacio centralizado.En cuanto a la decoración, en su concepción original, todas las paredes se encontraban decoradas con mosaicos con motivos geométricos,pero cuando los  turcos otomanos, que dominaron Constantinopla desde el siglo XV, eliminaron una gran parte de los mosaicos, cegaron ventanas y colocaron cuatro grandes medallones con motivos epigráficos.Todo este sistema arquitectónico se encuentra condicionado por motivos ideológicos en los que se entremezclan cuestiones religiosas y políticas.Con estos condicionantes, deberíamos entender a Santa Sofía como un símbolo político-religioso que pretende impresionar al fiel y convencerle del doble poder que se extiende sobre él.Se abandona definitivamente el sentido clásico, para crear una arquitectura basada en las sensaciones producidas por la luz, el color y el espacio

La Alhambra

la Alhambra de Granada



Nos encontramos ante la Alhambra de Granada, perteneciente al arte hispano-musulmán, realizado en el siglo XIII-XIV o XIV-XV, se constituye en la última etapa de este arte (período granadino o nazarí) y su autor es anónimo.
La muralla de la Alhambra, la "roja", construida con la arcilla roja de la colina donde se asienta, destaca sobre las montañas de Sierra Nevada. La alcazaba es un recinto amurallado en forma de navío cuya proa se orienta a la ciudad. De acuerdo con la mentalidad islámica, los más de dos km de muros exteriores, con torreones salpicados de pequeños vanos y reforzados por unas treinta torres, ofrecen una visión severa y sobria que nada tiene que ver con el espléndido interior que ocultan.
Los edificios hispano musulmanes no daban mayor importancia a los aspectos estructurales. La Alhambra parece, la materialización de la creencia musulmana de que el paraíso es un jardín. En ella la arquitectura da paso a la naturaleza estableciendo transiciones sutiles y suaves: pórticos abiertos, torres miradores, patios... La vegetación (huerta o jardín) y el agua (concebida como elemento vivo y fluyente) interrelacionan los diferentes recintos y les dan una unidad. Ejemplo de la voluntad de una arquitectura abierta es el Patio de los Leones, están formados por delgadas columnas de mármol, agrupadas o aisladas siguendo el ritmo de la galería porticada de que forman parte, y sobre ella se erigen arcos peraltados con una yesería tan exquisita que filtra la luz cuando se observa el patio desde el interior. En el centro de la cruz que traza el patio, se encuentran la famosa Fuente de los Leones, cuya traza se sostiene a lomos de doce leones de mármol en rueda. De esta fuente salen pequeños canales de agua que llegan hasta los surtidores de los pabellones y las estancias contiguas. El agua es omnipresente, se aprecia en el patio de los Arrayanes, flanqueada de arrayanes*** que acentúan su profundidad, se convierte en un espejo de agua en el que se refleja la mole blanca de la torre de Comares. La decoración es también omnipresente, una delicada película ornamental que recubre absolutamente todas las superficies. Así, suelos y zócalos se visten de mármol o cerámica alicatada; la parte alta de las paredes, con yeso y estuco; las cubiertas, de madera y mocárabes de yeso. Ejemplo de esta belleza excepcional es el mirador de Daraxa. El estudiado uso de la luz hace que los materiales (ricamente policromados) brillan, relucen y vibran. Cuando los muros de la Sala de Dos Hermanas llegan a cierta altura y una bovedilla angular de mocárabes transforma el cuadrado de la planta en un tambor octogonal con dos estratégicas ventanas en cada cara, los macizos de mocárabes que recubren totalmente la cúpula parecen livianos, como si flotaran en lo alto. Podemos afirmar que en este complejo, hay una abundante presencia de ornamentación en cualquiera de sus partes, exceptuando el palacio renacentista que construyó Carlos V destruyendo otros palacios hispano musulmanes. Así podemos decir, que hay horror vacui en la mayor parte del conjunto.

Coliseo Romano

COLISEO ROMANO
 
Anfiteatro Flavio, también conocido como Coliseo. Construido entre el año 70 y el 80 d.C. durante la dinastía de los Flavios siendo un ejemplo de arquitectura de época Altoimperial Romana.

La construcción del Anfiteatro Flavio se inició durante el reinado del emperador Vespasiano, con el que se inauguraba la dinastía Flavia y ponía fin a la Julio-Claudia . En un intento de congraciarse con la ciudad de Roma y enterrar los negros años del reinado de su predecesor, Nerón, Vespasiano decidió drenar el gran lago que se había construido aquel en su Domus Aurea y construir sobre el terreno secado un gran Anfiteatro digno de la principal ciudad del Imperio.
 los romanos adoptaron muchos de los edificios creados por los griegos, el anfiteatro es una obra original romana que nace de la fusión de dos teatros y cuyo espacio estaba destinado a combates entre gladiadores o de éstos con fieras así como ejecuciones públicas, espectáculos sangrientos muy populares entre el pueblo romano.
La enorme obra del Coliseo, cuyo nombre procede de la colosal estatua de Nerón representado como Helios que estaba próxima, fue un ejemplo de la capacidad arquitectónica romana de construir enormes edificios. Construido en bloques de travertino con juntas de hormigón (opus caementicium), ladrillo y piedra de toba, el edifico presentaba unas dimensiones extraordinarias de 187 metros de largo por 155 de ancho y cuatro pisos de altura.
Su fachada, organizada en torno a pisos, articula en cada uno de ellos un orden clásico diferenciado reservando el orden toscano para el primer piso, el jónico en el segundo y el corintio en el tercero. Igual de novedoso resulta la utilización conjunta del arco de medio punto y el dintel. El cuarto piso fue una ampliación posterior de época de Domiciano y consiste en un cuerpo macizo con pilastras adosadas y mensulas cuyo objetivo era sustentar los mástiles de madera en los que se fijaba un inmenso toldo o velarium cuyo objetivo era proteger de las inclemencias del tiempo a todo el graderío.
A través de 80 arcos de medio punto denominados vomitorios se producía tanto el acceso como la salida del edificio permitiendo el desalojo del edificio, cuya capacidad alcanzaba los 50.000 espectadores, en pocos minutos. Una vez dentro observamos el uso por vez primera de la bóveda de crucería originada del cruce de dos bóvedas de cañón. El graderío se encontraba dividido en diferentes zonas cuya denominación desde la zona más próxima a la arena hasta la parte superior era inma, media y summa cavea.
Bajo la arena se construyó tambien en época de Domiciano el hipogeo, una extensa red de galerías y sistemas de grúas y poleas cuya función era agilizar el espectáculo que tenía lugar en la arena facilitando la salida de animales, gladiadores o decorados.
El Coliseo fue inaugurado durante el reinado del emperador Tito en el 80 y los espectáculos inaugurales duraron 100 días siendo sacrificados miles de animales y personas.

El Coliseo desde el mismo momento de su construcción se convirtió en uno de los símbolos del Imperio Romano. Estuvo en uso hasta que los espectáculos de gladiadores fueron prohibidos en el siglo V. En los siglos sucesivos el Coliseo se convirtió en cantera que proveió de materiales de construcción a los edificios de Roma hasta 1749 en que el Papa Benedicto XIV consagró el edificio a la memoria de los mártires cristianos. Su influencia arquitectónica en épocas posteriores, como el Renacimiento fue notoria. En 1980 fue declarado por la Unesco Patrimonio de la Humanidad.
 

El Discóbolo De Mirón

Discóbolo
El Discóbolo, creado por el artista griego Mirón en el siglo V A.C., es una de las obras más admiradas de la Antigüedad. Era un bronce hecho durante el período clásico alto del arte griego y mide aproximadamente 1,60 metros de altura.Aunque el original ya no existe, se han conservado célebres reproducciones romanas en mármol.
 Se trata de un bloque abierto con clara ruptura de la ley de la frontalidad (aunque con un punto de vista preferente, precisamente el lateral). Mirón se plantea una doble misión en la composición, crear un movimiento armónico. Para ello, en una novedad sin precedentes, utiliza diagonales dobles que se contrapesan entre sí, creando dinamismo en las distintas partes del cuerpo que, en el conjunto, se armoniza al contraponer movimientos contrarios (De la misma manera juega con curvas contrapuestas).El modelado de la escultura resulta un tanto plano (especialmente en el pelo y los músculos), que no permite excesivos claroscuros (aunque en el bronce original generaría probablemente otra sensación, haciendo resbalar la luz).La belleza, por tanto, se expresa de una forma racional, conectando el arte al hombre, como es típico en esta sociedad griega de carácter antropocentrista en donde el hombre es la medida de todas las cosas, al contrario de lo que sucedía en las artes arcaicas.
Aún con esto, el Discóbolo se convertirá rápidamente en un símbolo de lo clásico (tanto por su ruptura de la frontalidad y su atrevida composición, como por la novedad del tema, alejada por completo de cualquier contenido religioso, perfecta representación del ideal del hombre cultivado por el mundo clásico), tal y como demuestra la existencia de numerosas copias que realizaron los romanos para adornar sus propias residencias. De la misma manera la consideraron en el arte del Renacimiento